SANTY

Fotografía: Juan Carlos Mendizabal Fierro

No hay nada mas dulce y comparable a la sublime inocencia de la risa sonora de un niño que está descubriendo la vida.  Porque DIOS através de sus angeles están velando su protagonismo.  Todo es pureza, más aún cuando los seres que lo están rodeando le están expresando felicidad y profundo amor.
Es lo que despiertas en nosotros, pequeño pero inmenso bebé, Santino con tu alegre y sublime risa.
Te amamos.

Flores amarillas

Fotografía: Juan Carlos Mendizabal Fierro

Florecida mañana impregnada de capullos amarillos. Reflejo puro de los primeros rayos del Sol. Calor que brota de sus pétalos nacientes y un aroma a perfume extraño. Desbordan de alegría el macetero humedecido de rocío y alegran mi espíritu dolorido por la pena agonizante que causa la pandemia (sent with love effect)

Flor tersa

Fotografía: Juan Carlos Mendizabal Fierro

Te ví esplendorosa, radiante, naciente. Vivos colores se reflejaban bajo los primeros haces de luz que se filtraban por la ventana, mientras bajaba las gradas apesumbrado, aún por un sueño ya perdido. Me detuve instantaneamente para contemplar la magia recién florecida y quedé omnubilado con la tersura encantadora de tus formas que se filtraron por mis ojos no tan solo como una imágen sino también como una melodía.

Atardecer sombrio

Fotografía: Juan Carlos Mendizabal Fierro

Las últimas luces de la tarde alumbran aún los árboles adormecidos. En el cenit está oculta la luna todavía. Todo es silencio, ya todo está en calma. 
El reflejo de los últimos rayos del sol, repercuten en mi dolorido espíritu. Ha sido un día más y un día menos. Levanto una vez mas la mirada y la oscuridad se apodera de mi ser que llora en silencio el atardecer sombrío.
 

hongos díasiguiente

Fotografía: Patricia Mendizabal Bonuccelli

Desperté atontado con el frío húmedo que se filtraba debajo de la puerta que daba al balcón y con la llovizna que sonoramente golpeaba la ventana.
Cuando entré en razón, mi primer pensamiento se centró en los intrusos que invadieron mi jardín el día anterior.
No sé si fué una reacción o un impulso pero me abrigué con lo primero que estaba a mano, calcé mis sandalias y baje atropelladamente al jardín.
Y allí estaban. Desafiantes, casi belicosas. Debo admitir que denotaban una belleza misterosa.
Suspiré profundamente y solo miré al cielo aún amanecido y dí gracias a DIOS por haberme favorecido con semejante belleza.
 


Hongos

Fotografía: Juan Carlos Mendizabal Fierro

Amanecieron engalanados de fastuosos sombreros en mi jardín, como sacados de alguna  fábula. De colores tenues pero brillantes, formaban un conjunto majestuoso.  
Me dió hasta temor el acercarme. Lo hice lentamente, como si mis pasos los fuesen a despertar. Cuan ingenuo puede uno llegar a ser ante la magia de la naturaleza.  No se movieron, pero me dió la impresión que respiraban muy lentamente.  
No es que se me pasó el encanto, solo que me acostumbre a verlos. Espero que al alba, mañana, aún me esten aguardando.

atardeciendo te espero

Fotografía: Juan Carlos Mendizabal Fierro

Los últimos rayos del sol, claman lascerantes tu regreso. No se cuando partiste, talvés cerré los ojos o dormía, soñando que a mi lado pernoctabas. Pero así, inespectante eres tú. Oculta entre las primeras nubes que cubren al astro Sol, huyes. Y lo único que engañosamente se diluye en mi mente mientras oscurece, es que atardeciendo te espero.

Basura

Fotografía: Juan Carlos Mendizabal Fierro

La ignorancia intolerante, te ha herido de hedor y muerte.
Tu otrora nombre petulante: "ciudad jardín" ahora es desmerecido.
Tu hermoso "Paseo del Prado" donde orgulloso paseaba enamorado,
ha perdido definitivamente su encanto.
La basura lentamente lo vá inundando.

Cochabamba, me pregunto:  "Qué estás pagando"
 

Atardecer

Fotografía: Juan Carlos Mendizabal Fierro

Adormecidos haces de luz van apagándose en la tarde cansina, promoviendo la llegada del ocaso. Tu calor colmó la tarde después de la llovizna que regó los pastos sedientos al mediodía. Tus rayos ardientes absorvieron el agua y secaron otra vez las matas. Y tu mágica luz se fué diluyendo melancólica, detrás de los cipreses.

Naciste en la alborada, mientras dormía. Y entre sueños pinté cada uno de tus pétalos, en mi atelier atiborrado de colores, matizándolos infinitas veces. Hasta que se reflejaron en ellos los dorados rayos del sol, perfumados con tu aroma suave, aún fresco de rocío.

rojo intenso

Fotografía: Juan Carlos Mendizabal Fierro

 

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